jueves, 4 de agosto de 2011

Juventud Maravillosa


El Luna Park lleno, “acá tenes los pibes para la liberación” gritaba la juventud “maravillosa” aún con la incertidumbre de no contar con Néstor, recién operado. Pero se cumplió el sueño, el Pingüino subiendo al palco generó el estallido, y el encuentro sintetizó la alegría y la esperanza, los muchachos se incorporaban a defender el Proyecto K.


A Néstor se lo veía frágil pero feliz. Posiblemente sentía en su débil corazón que estaba sembrada la semilla y se veía entre los pibes con el clamor del 70, cuando se gritaban las mismas consignas y compartían las mismas utopías.; tal vez intuía que le quedaba poco tiempo.


Pero esta vez los pibes venían del “Que se vayan todos”, no tenían referentes y los medios hegemónicos fogoneaban con “la crispación”, la inseguridad, la inflación, la falta de diálogo, el ataque a la libertad de prensa, y la falta de esperanzas, ¿entonces que había pasado? Cómo de golpe tantos pibes habían decodificado el mensaje, aceptando los cambios producidos, de reconocimiento e incorporación de los más débiles con integración Sudamericana a un modelo mas solidario y equitativo, de ruptura con el Fondo y enfrentando a las Corporaciones. Es tal vez la pregunta que se hacía Néstor.


Sus ojos brillaban de felicidad porque veía que las semillas comenzaban a germinar y los pibes tomaban las banderas para seguir con el proyecto, entonces se dio cuenta que valía la pena. Que a pesar de los pesares y las traiciones, el proceso que había comenzado en el 2003 ya no tenía retorno al neoliberalismo, la abrazó a Cristina y juntos compartieron una lágrima reprimida.


¿Cómo contar lo vivido sin caer en sentimentalismos e intentar objetividad?, si el clima que se vivía en el Luna Park era de encuentro y alegrías, de compromiso y utopías. Tal vez de despedida, pero, sin duda, dereconocimiento y legado, ¿ Como sin recordar el dolor de la Juventud “Maravillosa” que no había tenido la misma suerte el 1 de mayo del 74 en “La Plaza” cuando el Pocho nos dijo estúpidos e imberbes.


Por eso, es esta etapa, de despertar sudamericano con Presidentes que representan los intereses de sus pueblos, la que convoca a "los Viejos" comprometidos en los 60 y 70 a acompañar a los jovenes que fueron a despedir a Néstor y darle fuerza a Cristina a construir juntos, la Patria Grande.


Miguel